Continua el enfrentamiento de la Iglesia con la politica que nos quiere a todos iguales.
Ni el descanso del fin del semana ni los oficios del domingo han servido para calmar la polémica que enfrenta al Gobierno y la Iglesia. Y ya no es que estén de morros como llevan desde el comienzo de la legislatura. Lo que ahora parece es que van a inflarse a galletas a la mÃnima. ¡Ay, qué cruz!
Por un lado, los mensajes de Llamazares y Zapatero, reprobando las palabras del portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio MartÃnez Camino, que instaba a los fieles a dar su voto al PP pues opina que “los católicos no deben votar a partidos que defiendan el matrimonio homosexual, negocien con terroristas o estén a favor de la asignatura de EpC.”
Zapatero respondió sobre este tema en una entrevista del diario La Razón: “Nuestro compromiso electoral era el reconocimiento del matrimonio homosexual, ¿Cuántas veces lo dije en los mÃtines? ¿Lo votaron los ciudadanos? SÃ, entonces, ¿por qué no decÃs que los ciudadanos han atacado a la Iglesia? Si votaron el programa electoral y yo lo he cumplido, sólo cabe interpretar que la mayorÃa de los ciudadanos atacó a la Iglesia católica, y es falso. No, más bien, algunos cardenales –con otros obispos la relación ha sido cordial– han dirigido algunas crÃticas subidas de tono al Gobierno. Los respeto, pero los valores democráticos son valores civiles afortunadamente para todos, también para la Iglesia católica.”
Y Gaspar Llamazares, que siempre es mucho más ecuánime a la hora de pegar bofetones, culpó al Gobierno por su flexibilidad ante las imposiciones y prerrogativas de la Iglesia católica en España mientras aprovechaba para denunciar la hipocresÃa de los obispos: “La Iglesia Católica no puede aducir, para cuando tira la piedra y esconde la mano, que previamente ha sido insultada porque le han pasado ‘la mano por el lomo’ y ahora muerde la mano y el brazo de aquel que le ha dado y mantenido los privilegios.”
Todo en contraste con las últimas y sentenciosas palabras del cardenal arzobispo Antonio Cañizares, que en su homilÃa de este domingo en la Catedral de Toledo respondió a todas las crÃticas recibidas, asegurando que la Iglesia no se callará nunca. “Esta palabra no la callará jamás, no la silenciará a pesar de los poderes de este mundo que quisieran silenciarla o verla reducida a los espacios sacrales.”
Ahora que todos tenemos reprentacion politica, parece que la iglesia tambien quiere hacer un poco de campaña electoral. ¿Nos cansaremos algun dia de luchar por ser todos diferentes?.










